Una empresa construida sobre la confianza y el trabajo bien hecho
Asser Inneb nació de la convicción de que las reformas podían hacerse de otra manera. Observamos un sector donde los clientes temían los retrasos, los sobrecostes y la falta de comunicación. Decidimos cambiar esa realidad.
Desde entonces, hemos completado más de 400 proyectos en distintas ciudades de España. Cada vivienda reformada nos ha enseñado algo nuevo y nos ha ayudado a perfeccionar nuestros procesos.
Hoy somos un equipo de profesionales comprometidos con la excelencia, pero sin perder la cercanía que nos caracteriza desde el primer día.
No buscamos ser la empresa más grande, sino la más confiable. Preferimos rechazar un proyecto si no podemos garantizar el nivel de calidad que exigimos a nosotros mismos.
Cada obra tiene un responsable asignado que actúa como interlocutor único. Este profesional supervisa los trabajos diariamente y mantiene al cliente informado de cualquier avance o incidencia.
Creemos que la transparencia genera confianza, y la confianza construye relaciones duraderas.
Los principios que guían cada decisión
Decimos la verdad aunque no sea lo que el cliente quiere escuchar. Si un proyecto no es viable en las condiciones propuestas, lo comunicamos antes de aceptar el encargo.
Utilizamos materiales que recomendaríamos para nuestra propia casa. No sacrificamos durabilidad por ahorro de costes a corto plazo.
Sabemos que una obra que se alarga afecta a la vida cotidiana. Planificamos con margen y nos organizamos para cumplir lo acordado.
El cliente nunca debería preguntar cómo va su obra. Nos adelantamos con informes periódicos y disponibilidad para resolver dudas.
Protegemos las zonas no afectadas y limpiamos al final de cada jornada. Entregamos el espacio en condiciones de ser habitado inmediatamente.
Nuestra relación con el cliente no termina al entregar las llaves. Atendemos cualquier incidencia cubierta por la garantía con agilidad.
Todos nuestros profesionales forman parte de la plantilla. No delegamos trabajos en terceros que no conocemos ni controlamos.
Esta decisión tiene un coste, pero garantiza coherencia. El albañil que inicia la obra es el mismo que la termina. El electricista conoce a los fontaneros y coordinan sus intervenciones.
El resultado es un trabajo más eficiente y un acabado más uniforme en todos los detalles.
Cuéntanos qué necesitas y te explicaremos cómo podemos ayudarte. Sin compromiso y con total transparencia desde el primer momento.
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